¿Crees que las emociones te controlan a ti y no al revés?
¿Te sientes desbordada por ellas en más ocasiones de las que te gustaría?
¿Sabías que aquello que no nos emociona no ha ocurrido?
Resulta que nuestro subconsciente no reconoce aquello que no nos produce emociones, no lo registra ni lo tiene en cuenta. Con lo que nunca será recordado ni acabará siendo un aprendizaje.
Las emociones son recursos de nuestra psique para adaptarnos mejor a lo que nos está ocurriendo, tanto si eso que nos ocurre es producido por nuestro entorno, como por nosotros mismos. Así recordamos y también aprendemos.
Tienen funciones:
- Adaptativas, que nos ayudan a actuar de forma más eficaz cuando lo necesitamos. Por ejemplo, vas a acercarte demasiado a un precipicio y te entra miedo a caer.
- Sociales, para demostrar nuestro estado de ánimo e incluso averiguar el de la otra persona.
- Motivacionales, ya que cuando te emocionas te “mueves” o te motivas. Aunque también pasa al revés, cuando te motivas te emocionas. Se retroalimentan y nos mantienen en constante movimiento. Por ejemplo, cuando comienzas a hacer algo que te produce ilusión y eso te motiva a continuar.
Si todo va bien y hemos aprendido a reconocer nuestras emociones, no suele haber problema, salvo que alguna supere nuestra resistencia y capacidades y se quede “bloqueada”.
Cuando esto ocurre, a veces puede pasar que “las tapes”. Has podido aprender a taparlas con cosas (comida, tabaco, pantallas, relaciones, fiesta,…) pero es innegable que ahí están.
Es más, aunque intentes taparlas te darás cuenta que saldrá tarde o temprano para recordarte que sigue allí, que nunca desapareció. Y ahí cuidado, porque ya no sabemos cómo ni de qué manera ni cuándo va a salir.
Cuando una emoción te asalta “sin más” puede ocurrir que no la reconozcas, es como si no fuera tuya.
A veces no sabes ni ponerle nombre y eso aun genera más malestar porque parece fuera de tu control. Te hace sentir impotente, que se escapa a tus capacidades.
Y lo que empezó siendo una emoción adaptativa acaba siendo un problema en sí misma y fuente de ansiedad.
Por ejemplo, ante la pérdida del trabajo podemos sentirnos asustados, perdidos, frustrados, enfadados… Podemos no reconocer estas emociones y taparlas intentando convencernos de que estamos bien, aunque realmente lo que sentimos puede ser rabia hacia tu jefe, miedo a no poder pagar las facturas, a no poder llevar comida a casa y a tener que renunciar a cosas que hemos ido adquiriendo a lo largo del tiempo.
La emoción venía a ayudar en un proceso de adaptación en el que necesitabas motivarte para encontrar un nuevo trabajo. Sin embargo si te supera, si no lo gestionas bien, te bloquea y te puede llevar justo a lo contrario. A quedarte quieta, impotente.
Hay otra manera de relacionarte con tus emociones. Es necesario cambiar esta forma de relacionarnos con ellas, con nosotras mismas, y tengo un truco para tratarlas de una forma más integral y respetuosa contigo.
Dale al play y te cuento un ejercicio muy práctico que hacemos en casa, sobre todo con el peque, para reconocer estas emociones y que no se queden estancadas, que no te bloqueen. O bien sigue leyendo después del vídeo.
Es un paso a paso muy fácil de aplicar, por ejemplo para cuando te pilla fuera de casa sin tus artilugios sanadores.
Te aviso que es muy potente, y de hecho necesario, aunque luego uses otras cosas como auriculoterapia, flores de Bach u otros recursos para ayudarte. En algún momento tendrás que enfrentarte cara a cara con tus emociones, tendrás que aprender a reconocerlas y a relacionarte con ellas de otra forma. Ese momento es ahora.
Déjame que te diga que la primera vez que lo hagas es posible que sientas que no te ha salido bien o no te ha parecido efectivo, pero no te rindas. Los procesos de aprendizaje funcionan así, al principio te sale mal, luego regular y más tarde perfeccionas. Nadie ha dejado nunca de intentar aprender a andar cuando somos bebés y sin embargo en ese aprendizaje ha habido muchas caídas y golpes, pero seguimos levantándonos e intentándolo y finalmente caminamos.
Ahora sí, sigue estos sencillos pasos para aprender otra forma de relacionarte con tus emociones:
Primer paso, para.
En cuanto detectes una emoción desagradable, que te ha pillado por sorpresa que no sabes o no quieres expresar y que en consecuencia la vives en soledad, para lo que estés haciendo.
Segundo, observa.
Obsérvate, siéntete. ¿Hay alguna zona tensa en tu cuerpo o todo lo contrario? Habitualmente se presenta alguna sensación, normalmente desagradable.
Tercero, nómbrala.
Una vez localizada ya has traído la emoción a lo físico y es más fácil hacerte con ella.
Ponle nombre a la sensación que ya observaste en el paso anterior. Aquí ya hay que distinguir entre miedo, tristeza, rabia… Ese será el nombre que le pongamos.
Por ejemplo si es rabia notaremos tensión, calor, dolor, que nuestra respiración va más rápida. Si es miedo puedes sentir frío, fragilidad, debilidad, que no puedes enfrentarte a lo que te ha ocurrido…
Cuarto, respira.
Inhalamos y le enviamos aire a esa zona como si estuviese conectada a nuestros pulmones. Visualiza que el aire es de color azul para ayudar a oxigenar esa zona y en consecuencia la emoción.
Quinto, agradece.
Muéstrale tu afecto a la emoción. Acéptala como es, la tomas como parte de tu mecanismo para funcionar y le das las gracias por hacerte parar y aprender.
Sexto, resuelve.
Vuelve a respirar para diluirla mientras visualizas como la emoción desaparece de esa zona.
Por último, un paso más. Agradécete este rato que te has dedicado a ti misma y toma esto como un aprendizaje que te mueve hacia donde necesitas ir. Y hazlo porque nunca habrá mejor momento que ahora para hacerlo.
Ya has visto lo sencillo que es aunque no te niego que se necesita mucha práctica.
No te rindas, practica, cada día se te presentarán nuevas ocasiones para hacerlo.
Y no olvides que aquello que nuestra mente no recuerda es porque no nos emocionó. Si lo recuerdas tiene una emoción asociada y en consecuencia necesita ser recordado para ser un aprendizaje, una adaptación.
Acepta tus emociones, muévete y motívate para hacer aquello para lo que se presentaron dichas emociones.
Y si aun así es una emoción de las potentes, que te tiene muy bloqueada, puedes recurrir a los tres puntos que necesitas conocer para tratar cualquier proceso emocional desde la oreja, en cuyo vídeo te explico el paso a paso de cómo hacerlo.
Si quieres saber más descárgate mi curso gratuito Auriculoterapia para la salud integral.
Y si te ha gustado este artículo dale amor y comparte para que más gente se beneficie de él.
Muchas gracias.



