¿Hay ocasiones en las que sientes que las emociones te desbordan y que no puedes más?
¿A veces no sabes qué te pasa pero llevas una nube negra, un nublado permanente que no te deja ni pensar?
¿En otras estás al borde de las lágrimas y a la mínima podrías derrumbarte?
¿O incluso el dentista te ha dicho que aprietas los dientes por la noche y necesitas una férula de descarga?
Cuando estas situaciones se presentan a veces decidimos hablarlo con alguien para sentirnos aliviados. Puede ser un psicólogo o un terapeuta. A veces decidimos tomar un tratamiento químico porque ya estamos desbordados o porque es la forma en la que solemos tratarnos.
Aunque en ocasiones ocurre que nos sentimos realmente a oscuras. No sabemos ni que hay una emoción que nos está desbordando porque funcionamos tan en auto que no somos capaces de identificarla. No entendemos lo que nos está pasando, simplemente no nos han enseñado a hacerlo.
Y es que tras ese malestar, esa nube negra incluso tras esa tensión en la mandíbula, lo que hay es un proceso emocional y tenemos que tratarlo desde ahí, tendremos que descubrir el porqué, el para qué de esa emoción.
Que por cierto para eso tengo otro artículo en mi blog en el que te doy una pauta express para empezar a relacionarnos con nuestras emociones de una forma diferente, para aprender a buscar respuestas al malestar de otra forma más potenciadora.
Pero en este video lo que quiero compartir contigo son los tres puntos más efectivos de auriculoterapia para tratar cualquier proceso emocional, restarle intensidad y respirar tranquila de forma inmediata.
Y no, no necesitas tener el curso para poder aplicarlos, solo necesitas unos minutos, tu mano y tu oreja. Te cuento cómo en el vídeo o bien sigue leyendo después:
Los tres puntos básicos que necesitas tratar para lo emocional son:
Primer punto, el lóbulo.
Donde se suelen poner los pendientes. Masajéalo al menos durante un minuto entre tu índice y tu pulgar y lo más pegado a la cara que puedas. Si duele es que necesita más masaje, así que si puedes háztelo a diario, varias veces al día.
Segundo punto, zona de sistema nervioso central.
Una vez pasado el lóbulo, algo más arriba, subiendo por la cornisa del antehélix, encontramos el siguiente punto. Es una zona como de cambio, de una zona curvada a otra. Masajéalo igual que el anterior, justo en el filo, y si duele es que necesita más tu atención.
Y último punto, el vértice de la fosa navicular.
Este punto está justo en el vértice superior de un triángulo que parece hundirse en nuestra oreja, justo antes de esta zona está nuestro último punto. Haz como en los casos anteriores masajeándolo durante al menos un minuto.
Notarás que las orejas se te ponen rojas y calientes pero es absolutamente normal y se te pasará muy pronto.
Como habrás visto es súper sencillo y muy discreto con lo que te lo puedes aplicar en cualquier circunstancia y lugar en el que te encuentres.
Lo puedes realizar varias veces al día, dos o tres veces es suficiente. Eso si, ajusta la frecuencia a tu estado emocional.
Cuanto peor te encuentres más frecuencia.
Te invito a comprobar que funciona.
Si quieres saber más sobre cómo tratar cualquier proceso físico o emocional desde la oreja,
Y por favor, si te ha parecido práctico y te ha gustado dale amor y compártelo para que pueda llegar a aquel que lo necesita.
¡Muchas gracias!



