Hola, me llamo Mónica

y ayudo a mujeres que quieren responsabilizarse de su salud a incorporar terapias naturales y energéticas para que puedan tratarse ellas mismas y a los demás, y ganar confianza.

Hola, me llamo Mónica

y ayudo a mujeres que quieren responsabilizarse de su salud a incorporar terapias naturales y energéticas para que puedan tratarse ellas mismas y a los demás, y ganar confianza.

Mi propósito es que todo el mundo se sienta capaz de mejorar y mantener su salud y, por supuesto, de sanar sus enfermedades de forma autónoma.

Creo que cada vez más personas estamos pidiendo un cambio en la forma de tratarnos cuando estamos enfermos y sé que es posible que todo el mundo recupere la confianza en su sabiduría interior para vivir en salud.

¿Sientes miedo e impotencia ante la enfermedad?
Cuando acabé la carrera de enfermería sentía que podía con todo, que tenía todo lo que necesitaba para ayudar a los demás y a mí misma ante la enfermedad. Pero no fue mucho después que me decepcioné profundamente cuando vi que nada más lejos de la realidad.

Lo cierto es que mis pacientes no hacían más que cronificarse y sentirse dependientes de un tratamiento químico que, en el mejor de los casos, conseguía a duras penas mantener a raya la enfermedad, no sin otras complicaciones que limitaban su bienestar.
Y yo no encontraba entre mis habilidades nada que pudiese aplicar más allá de algunas recomendaciones saludables y de decirles que por nada del mundo dejaran su tratamiento.

Entiendo ese miedo y esa impotencia, porque yo me sentía así ante ese futuro que nos esperaba a todos si no había nada más que hacer, como me decían los médicos.

Pero sí hay más que hacer, solo hay que atreverse a mirarlo. Mirar más allá de lo que la medicina convencional nos ofrece y atreverse a retar a todos con algo diferente.

Sé que las mujeres somos las responsables del cambio de conciencia en salud y que es a través de nosotras que ese cambio ya se está dando.

Necesitas recursos y herramientas que te permitan hacerte cargo de tu salud de forma autónoma, sin necesidad de recurrir a terceros, que te devuelvan la sensación de ser capaz, de poderte encargar con eficacia de lo que te aleja del bienestar físico y emocional.

Me gusta que las cosas sean fáciles y rápidas, sin complicaciones innecesarias, que los recursos sean accesibles a todo el mundo sin necesidad de realizar grandes inversiones en materiales y que además te permitan cuidarte a ti misma y a los tuyos.

Sentirás que con poco consigues cubrir todas tus necesidades de salud y que no necesitas recurrir a nadie más.

¿No te gusta recurrir al sistema de salud tradicional porque no te soluciona los problemas o lo hace solo con pastillas?

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Auriculoterapia para la salud integral
Mi forma de vida me llevó a enfermar

Estoy tan segura de ello que hoy en día vivo mi vida en base a la creencia de que, si vivo de forma consciente, coherente y veraz, tengo salud.

Siempre he tenido una aparente buena salud, al menos es lo que pensaba en aquel entonces, pero tenía  cada vez más problemas de salud y eran cada vez peores. Hipotiroidismo, dolores musculares, molestias digestivas, trastornos respiratorios…

Necesitaba un cambio en mi forma de cuidarme, de ver la salud y la enfermedad, pero aún no lo sabía.

Todo empezó un día en el que trabajando de enfermera en el hospital llegué afónica a mi unidad.

Era tal la inflamación de garganta que no podía tragar, era una sensación como de tener cristales rotos en la garganta, no podía hablar y tampoco podía mover la cabeza.

Los analgésicos habían fracasado completamente y no conseguía encontrar alivio por más cosas que tomé.

En un descanso coincidí con una compañera que se ofreció tímidamente a tratarme con una técnica que había aprendido en el colegio de enfermería.

Me explicó que consistía en poner unas bolitas o agujas en la oreja que me aliviarían de forma inmediata.

Con sinceridad, no la creí, pero ya no podía más con el dolor, así que acepté su ayuda.

Buscó distintos puntos en mi oreja y me pinchó con algunas agujas. Yo empecé a plantearme por qué me odiaba tanto esa persona, ya que aquello parecía una tortura, hasta que con una aguja llegó una sensación de sedación que no podía creer. Tragué saliva sin sentirla, ya no eran cristales roto solo era saliva bajando por mi garganta.

Le pregunté qué me había hecho, porque mi voz volvió a sonar, y me dijo que se llamaba

auriculoterapia.

En ese instante algo cambió en mí para siempre.

Vengo de una familia que ha abusado mucho de acudir al médico ante cualquier síntoma, de consumir fármacos, que confiaba su salud a un tercero sin pararse a pensar qué recursos tenían para gestionarla por ellos mismos.

Así comencé enfermería con la creencia de que el sumun de la salud eran los fármacos, aunque es cierto que notaba carencias en esa forma de hacer medicina.
Me sentía frustrada cuando un paciente tenía una herida crónica, cuando no podíamos aliviar el dolor, cuando veía a la gente cronificarse, empeorar y entrar en un bucle de infinitos problemas a los que, en muchas ocasiones, habían llegado a causa del tratamiento.
Recuerdo a un profesor de la carrera que nos dijo que “la enfermería es una profesión suicida, porque aspiramos a la salud del paciente, y si eso sucede nos quedamos sin trabajo”. En aquel momento me resultó inspiradora a muchos niveles aunque cuando empecé a trabajar me di cuenta de que era mentira y que de hecho podía ocultar un oscuro objetivo.

Los pacientes nunca iban a sanar, pues ni el sistema funcionaba, ni yo sabía cómo hacer para que los pacientes mejorasen, se curasen y ni mucho menos hiciesen una prevención real.

Poco después de que esa compañera me hiciese ese tratamiento, el colegio de enfermería lanzó una nueva edición de aquel curso de auriculoterapia y evidentemente me apunté.

Y como te decía antes, mi vida cambió por completo. Me formé en esta y otras muchas técnicas.
Al principio ofrecía tímidamente lo que había aprendido, como aquella compañera aquel día, por miedo a que no me creyeran, a que me criticaran, a ser rechazada. Pero no pasó mucho hasta que me di cuenta de que aquello tenía que ser compartido, sin importar más.
Durante estos años he ido integrando técnicas efectivas que me devuelven esa sensación de conexión, que me hacen sentir satisfecha y confiada y sobre todo me ayudan a vivir en coherencia conmigo, con el todo.

Cada día aspiro a ser mi mejor versión, aprendo de mí misma, de mis procesos, los cuales trato de la forma más natural, consciente y autónoma.

Me siento capaz y empoderada porque creo que los síntomas te dicen dónde mirar a nivel emocional, porque nuestro cuerpo habla lo que callamos.

Y sé que esta realidad es posible para todos, porque lo más natural e instintivo es cuidarte a ti mismo y a los tuyos.

Así es como aquel dolor de garganta me mostró que estaba callando cosas que me provocaban dolor, estaba evitando llorar lo que necesitaba y que me negaba a tragar aquello de lo que ya estaba harta.

Y hoy me dedico a acompañar a mujeres como tú, que quieren responsabilizarse de su bienestar e incorporar las terapias naturales a sus vidas, para que puedan tratarse ellas mismas y a los demás, y ganar confianza.
Si quieres saber más sobre mí, te cuento algunas curiosidades:
  • Soy madre de un niño de 6 años que ha sido y es el motor de esta aventura online.

  • Me curé de un hipotiroidismo con auriculoterapia y el trabajo emocional.

  • Me declaro adicta a las formaciones online.

  • Me encanta leer (leo hasta el reverso del champú mientras me ducho) y tengo una colección enorme de libros.

  • La montaña me reconecta siempre y es infalible cuando todo lo demás falla.

  • Hago yoga y bailo danzas polinesias para estar en forma y equilibrada.

  • Soy muy fan de Regreso al futuro, Alicia en el país de las maravillas y me considero una Goonie.

  • He ido a esquiar en una sola ocasión y me pasó todo lo que pasa en las pelis de risa (caída lateral por golpe de telesilla, chocarme con un banderín, etc).

  • Una temporada me dediqué a la locución para anuncios de una televisión comarcal.

  • Hice teatro de adolescente y hace poco lo retomé con una aparición en una obra de humor como azafata de avión.

  • Me dan miedo las arañas de patas largas.

  • Uno de mis hobbies es hacer escenarios, casitas de duendes, hadas, brujitas... con cosas recicladas y pasta de modelar.

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